Somos lo que no permiten ser, a veces sombras, a veces personas y, cuando nos dejan un pie libre, osamos creernos poetas. Creemos que las palabras son para jugar y con la sartén escribimos, con el lápiz cocinamos un pedazo de libro y preparamos un kilo de sábanas para volar por los ríos. Sobrevivimos como podemos, leyendo libros de poesía, narrando historias y buscando y buscando, tratando de vivir según lo que escribimos ¿Qué anhelamos? Un par de musas que nos inspiren poemas. Pero además queremos llegar a gente como nosotros, que sientan la necesidad de sentir, de pronunciar versos y tratar de explicar el mundo, de percibir los sentimientos desde los claustros del alma, de hacer poemas en los cuerpos. Nuestro sueño es formar un grupo, así sea pocas queremos que lleguen a nosotros personas que compartan nuestra necesidad de vivir con la Literatura para conocerlos y compartir versos, amistad, borracheras, búsquedas y fracasos.
Somos actores de una mala comedia que a veces olvidamos quienes somos y nos creemos personajes de nuestras propias historias. Al final de los finales, esta es una invitación al corazón, a la pasión y la vocación. Porque no sabemos besar con los labios sino con el corazón.
- Nizeh
(Se queman las lombrices del cementerio… Hoy bailan los muertos)
martes, 3 de junio de 2008
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